Flora intestinal y salud mental

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Flora intestinal y salud mental

Muchas personas piensan que todo lo vinculado con los sentimientos, pensamientos y conducta solo depende del cerebro. Pero resulta un enfoque simplista si no se toman también en consideración otros factores, tales como la mente (muchos confunden mente y cerebro), las hormonas y el sistema inmunitario.

También se debe destacar la importancia del sistema nervioso intestinal, con frecuencia llamado el segundo cerebro, ya que posee alrededor de 100 millones de neuronas y es una activa fábrica de serotonina (90 por ciento de la total del cuerpo), dopamina (el 50 por ciento), acetilcolina, GABA, entre otros neurotransmisores.

Muchas personas saben por experiencia propia que la ansiedad, la depresión, los temores o la culpa suelen reflejarse en alteraciones del funcionamiento intestinal, sea con dolores o con modificaciones en el ritmo evacuatorio.

Pero lo inverso también es cierto, es decir, disfunciones de origen intestinal terminan afectando el estado de ánimo o perturban la capacidad de concentración y de pensar con claridad. Casi se podría afirmar que el estado y funcionamiento intestinal es uno de los factores más importantes para tener una buena salud mental.

Se debe enfatizar entonces la importancia de la flora intestinal y su vinculación tanto con el funcionamiento del propio aparato digestivo como también del cerebro.

Los billones de bacterias de distintas familias que pueblan el intestino tienen la misión de hacer funcionar al organismo de forma óptima y si son insuficientes o predominan las “malas bacterias” sobre las “buenas”, pueden provocar diversas enfermedades físicas o emocionales.

Existen estudios que evidencian que un desequilibrio en las bacterias del intestino afecta la respuesta ante al estrés e induce ansiedad y depresión.

Una investigación publicada en 2014 en Neurogastroenterology & Motility, afirma: “La adquisición del microbiota [flora intestinal] en el período postnatal inmediato tiene un impacto determinante en el desarrollo y funcionamiento de los sistemas gastrointestinal, inmunológico, neuroendocrino y metabólico”.

Otro estudio, publicado el mismo año en Archives of General Psychiatry, revisó la evidencia de problemas psiquiátricos que podrían ser causados por la falta de microorganismos naturales en los alimentos por las técnicas de cultivos modernos en las que se usan productos que dañan las bacterias normales del intestino. Precisamente, las tasas de depresión en las personas más jóvenes que van creciendo y superando las tasas de depresión de las personas mayores podrían ser consecuencia de los cambios de la flora intestinal a causa del tipo de alimentación actual.

La flora intestinal puede ser alterada por diversos motivos: medicamentos (antibióticos, anticonceptivos orales, antiinflamatorios, inhibidores de la bomba de protones), bactericidas químicos del agua, pesticidas residuales en los alimentos, el alcohol, las radiaciones, los edulcorantes artificiales, el estrés, entre otros.

Cerebro e intestino trabajan en conjunto y esta es la razón por la que la salud intestinal tiene una importante influencia sobre la salud mental.