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Aprenda a Perdonar

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Los que perdonan tienen mejor salud, paz y son más felices, han demostrado los estudios correlacionales y experimentales.

El perdón es el proceso de curar la herida producida por una ofensa grave, que significa un “cambio de corazón” hacia el agresor, a través del cual abandonamos las conductas de enojo o represalia, recuperando paulatinamente el amor y la confianza hacia el otro, que puede llegar a la reconciliación según el caso (Pereyra, 2010).

Investigaciones: Hay estudios que muestran que los niveles del perdón están relacionados con “marcadores biológicos”, componentes del sistema inmunológico, revelándose que a mayor niveles de perdón (medido por pruebas psicométricas) hay un mejor funcionamiento inmunológico del organismo y mejor salud (Owen et al., 2011).

Muchas evidencias se han descubierto de que le perdón favorece la salud física y mental, las relaciones conyugales y sociales, contribuyendo a una mejor calidad de vida (ver Toussaint et al., 2015).

Ejercite el perdón y la reconciliación: Se propone una serie de medidas concretas para poder aplicar conductas de perdón.

1. Aplique la empatía (ponerse en lugar del otro) para entender cómo se vive el problema desde el agresor. Trate de entender los pensamientos, sentimientos e intenciones de esa persona. ¿Por qué actuó así? ¿Qué podría explicar su conducta? Muchas veces los agresores han sido agredidos o violados cuando chicos y repiten conductas que han aprendido.

2. Escriba una carta de perdón a quien le haya hecho daño. No es necesario enviarla. Es un ejercicio para liberarse de su rabia, amargura y sentimientos de injusticia. Perdonar requiere mucho esfuerzo, motivación y fuerza de voluntad. Hay que practicarlo. Una carta puede ser un medio para ejercitar el perdón

3. Deje de “darse manija”: Recordar constantemente el episodio ofensivo es revivirlo y volver a sufrirlo. Hay que dejar de elucubrar y frenar el pensamiento, porque puede convertirse en una obsesión, en un recuerdo pertinaz. Concentre su pensamiento en cosas positivas, mire hacia adelante, no hacia el pasado.

4. Actúe como si ya hubiera perdonado: A muchos le ayudan pensar que el asunto ya fue superado y dan vuelta la página, aunque el agresor no se haya arrepentido ni pedido perdón. Una vez le preguntaron a Nelson Mandela como pudo perdonar a sus carceleros. Dijo: “Cuando atravesé la puerta me di cuenta de que si continuaba odiando a aquellas personas, seguía en la cárcel”.

5. Pida la ayuda de Dios para perdonar: Jesucristo enseñó a orar, diciendo: “Señor perdona nuestros pecados porque también nosotros perdonamos a todos los que nos deben” (Luc.11:4). Cuando todas las estrategias fracasen, pedir la ayuda de Dios para perdonar puede ser el único recurso que funcione.

Dr. Mario Pereyra

Referencias bibliográficas:

Pereyra, M. (2010). El poder terapéutico del perdón. Montemorelos: Editorial Montemorelos.

Owen, A., Hayward, R. y Toussaint, L. (2011). Forgiveness and immune functioning in people living with HIV-AIDS. Paper presented at the 32 nd annual meeting of the Society for Behavioral Medicine, Washington, DC.

Toussaint, L., Worthington, E. y Williams, D. (2015). Forgiveness and Health: Scientific Evidence and Theories Relating Forgiveness to Better Health. New York: Springer.